El macaco de cola larga, primate más utilizado en experimentación científica, es declarado en peligro de extinción

El 21 de julio de 2022 el macaco de cola larga (Macaca fascicularis) ha sido declarado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en peligro de extinción. Hace menos de un año y medio, en febrero de 2021, ya lo declararon vulnerable en su lista roja de especies en peligro.

El macaco de cola larga es el primate no humano con el que más se comercia en el mundo. Su principal uso son experimentos de laboratorio y toxicidad, a lo que se une su comercio como mascotas, para la industria del entretenimiento y para el consumo humano, así como las muertes debidas a la pérdida de hábitat y del conflicto con los humanos.

Debido a estas actividades, se espera un declive superior al 50% del macaco de cola larga en los próximos 40 años, lo que les pone en peligro de extinción. Hace tan solo 15 años estaban en la categoría de preocupación menor.

Macacos en Camarney. © Igualdad Animal

Ante estas noticias, Sarah Kite, cofundadora de Action for Primates, ha declarado: “Esta es una llamada de atención sobre cómo vemos e interactuamos con el macaco de cola larga. Debido al impacto de las actividades humanas en la especie y su hábitat, especialmente el comercio mundial para la investigación y las pruebas de toxicidad, el futuro de este primate no humano inteligente, que juega un papel importante en la biodiversidad y los ecosistemas, está seriamente amenazado. Dado que los seres humanos son la causa de esta amenaza, tenemos la obligación moral de actuar ahora, antes de que sea demasiado tarde, para proteger y conservar el macaco de cola larga”.

A pesar de haber sido declarado vulnerable a la extinción a principios de 2021, el comercio para su uso en laboratorios ha crecido significativamente a nivel mundial. Lo que ha provocado que algunos países relajasen las normas de su comercio. Es el caso de Indonesia, que ha levantado su moratoria en la exportación de macacos de cola larga salvajes cazados en libertad. Laos, país temporalmente vetado por sus malas prácticas, ha vuelto al mercado. Los principales exportadores de estos macacos son las Islas Mauricio, Vietnam y Camboya, sobre todo después de que, por la crisis de la Covid-19, China, gran productor de macacos de laboratorio, vetara su exportación.

El comercio global de macacos de laboratorio se presenta a sí mismo como un comercio de macacos criados en granjas específicas para este fin; sin embargo, existen grandes dudas sobre la veracidad de estas afirmaciones. Además, los países exportadores reconocen y autorizan que un determinado número de macacos sean cazados de su hábitat, a menudo separando a las crías de sus familias y matando a los adultos que las protegen, para poder suplir las granjas, dada la desorbitada demanda actual de estos primates.

Cada vez más voces dentro de la comunidad científica abogan por métodos alternativos de experimentación, ya que hasta un 90% de las drogas que han sido efectivas y seguras en primates no humanos, fallan o son dañinas para los humanos, y el 100% de los medicamentos para tratar el Alzheimer han fallado.

En España se encuentra la granja de macacos de laboratorio más grande de Europa, que suple a los laboratorios de la Unión Europea y el Reino Unido. La asociación Stop Camarles /Abolición Vivisección, que lucha por el cierre de esta granja y el cese del uso de animales de laboratorio, ante la pregunta de si habían notado un incremento importante de su comercio en estos últimos, responde:

“En los últimos años se ve un continuo incremento de las importaciones y exportaciones de macacos (todavía mayor desde el comienzo de la pandemia), siempre excusado por su falsa necesidad en la cura de enfermedades y sin ningún planteamiento ético. Aunque en su propaganda intentan hacer creer que el uso de animales disminuye, la realidad es que el negocio de la experimentación animal y, en particular, el uso de macacos está en auge.
En 2016, la granja española Camarney importó alrededor de 1.500 macacos, cifra que se ha visto incrementada en casi tres veces durante 2021. Aún más, solo hasta mayo de este año, Camarney ha enviado el mismo número de macacos a laboratorios europeos que durante todo 2016. Las exportaciones se realizan principalmente a Francia y Países Bajos, en largos viajes por carretera, y a Reino Unido con vuelos frecuentes entre los aeropuertos de Barcelona y Manchester.”

Ante esta nueva clasificación de especie en peligro de extinción necesitamos con urgencia el cese de su comercio como animales de laboratorio, que no hace más que alimentar su caza y tráfico, y que viremos inmediatamente hacia una ciencia más eficiente y ética.