What is vivisection?

La experimentación animal (o vivisección), engloba aquellas prácticas en las que se utilizan animales no humanos para estudiar funciones biológicas o de comportamiento. Estas “investigaciones” se realizan en laboratorios públicos (universidades y algunas de las empresas asociadas a ellas) y privados (CROS*, empresas químico-farmacéuticas, etc.), granjas experimentales, e incluso, en instalaciones militares.
Los animales que terminan sufriendo este horrible destino, son criados en granjas o capturados en sus hábitats y transportados en condiciones deplorables durante miles de kilómetros por tierra, mar y aire. Se utilizan/asesinan toda clase de animales: ratas, ratones, conejos, vacas, cerdos, búhos, perros, gatos, primates no humanos, peces, pulpos, etc.

La experimentación animal se basa (en origen) y se aferra (en la actualidad), a la creencia de que cualquier proceso biológico y psicológico humano ocurre de manera muy similar en el resto de animales, haciendo extrapolables a humanos las conclusiones obtenidas en los experimentos con animales. 

La vivisección comienza hace unos 2.500 años, con experimentos de los filósofos griegos Aristóteles, Herófilo y Erasístrato para investigar las funciones biológicas de los organismos vivos. Además, los experimentos que, en la antigua Roma y Alejandría, se realizaban en humanos que habían cometido algún crimen, pasaron a hacerse en el resto de animales tras su prohibición.
Desde entonces, otros investigadores como Galeno, René Descartes y William Harvey utilizaron animales para descubrir elementos básicos del organismo de los seres humanos como el funcionamiento de las arterias, de los pulmones y el corazón.

A pesar de la tradicional postura de que los animales no podían sentir dolor por su menor capacidad intelectual, desde el inicio hubo posturas críticas respecto a la experimentación animal como Theophrastus (discípulo de Aristóteles). A partir del siglo XIX, especialmente en Reino Unido y debido a la mayor práctica de la vivisección, la oposición a estas prácticas creció y aparecieron las primeras organizaciones en contra. Una de las principales artífices del movimiento, fue Frances Power Cobbe, quien fundó la “National Anti-Vivisection Society (NAVS)” en 1875 y la “British Union for the Abolition of Vivisection (BUAV)” en 1898.

Si bien en sus inicios, aunque igualmente deplorable en términos éticos, la experimentación fue útil para aprender el funcionamiento más básico de los órganos de los seres vivos; esta es una visión que cada vez se demuestra más alejada de la evidencia científica, debido a la enorme complejidad, variedad y variabilidad en la biología de los seres vivos tanto entre especies distintas como entre individuos de la misma especie, siendo por tanto un método no válido ni fiable para la ciencia.
Aún así, se sigue justificando su uso porque todavía no existen otros métodos que puedan reproducir toda la complejidad de un organismo vivo completo. Es correcto que los “métodos alternativos” a la experimentación animal, aunque cada vez son más completos y avanzados, no pueden reproducir por completo la complejidad de un organismo vivo. En gran medida esto es debido a que su desarrollo es marginado en favor de la vivisección, pues requiere de un mayor conocimiento e inversión en I+D. ¿Quiere decir ello que el uso de otros animales puede, al ser organismos completos, reproducir los procesos biológicos de un ser humano? Al contrario, pues si se desconoce cómo ocurren e interactúan entre sí los procesos biológicos de un organismo vivo complejo, en ningún caso utilizar un organismo diferente al de objeto de estudio lo va a solucionar; ya que en tal caso se necesitaría también conocer el funcionamiento de todos los animales utilizados para poder valorar qué efectos y procesos son extrapolables a humanos y en qué condiciones.
A pesar de lo anterior, el monopolio de la experimentación animal se ampara en la legislación, que obliga a probar en otros animales la seguridad y eficacia de las sustancias destinadas a los humanos. Estas leyes son hechas por y a medida de las grandes empresas que se benefician de este irresponsable abuso de los animales.

Más allá del sufrimiento animal y obviando los flagrantes conflictos de intereses, las deplorables condiciones de estrés, sufrimiento y encierro continuo en las que estos animales sobreviven, no sólo invalida cualquier estudio de comportamiento o psicológico, sino que también afecta de manera muy significativa e impredecible cualquier otro tipo de estudio.
Con todo esto, no es sorprendente que el 96% de los medicamentos que superan las pruebas en varias especies de animales, no sean válidos en humanos. De hecho, la fracción de ensayos fallidos en humanos ha aumentado en los últimos años (86% en 1985 y 92% en 2004), sugiriendo de nuevo que cuanto más específico y avanzado sea el campo de estudio más relevantes son las diferencias entre humanos y el resto de animales.
Del mismo modo, seguramente haya medicamentos que no hayan pasado las pruebas en animales pero que serían efectivas en humanos.
El mayor problema de la experimentación animal como método científico no es que sus resultados sean erróneos; es aún peor, ofrece resultados cuya validez es desconocida, no aporta a priori información fiable.

Es prácticamente imposible estimar el número de animales que cada año se emplean en la experimentación animal en todo el mundo; las cifras más recientes y citadas lo establecen en más de 100 millones. La inmensa mayoría de estos animales no se podrán recuperar de los procedimientos y, en caso de que así fuera, probablemente serán “sacrificados” para analizar sus órganos y analizar (o vender) muestras.
A pesar de lo devastador que es ese número, no se acerca a la cifra real de los animales que son masacrados en la experimentación animal. En esos datos, no aparecen todos los asesinados por “no cumplir” los requisitos, ni los que son descuartizados para la extracción de órganos y tejidos (no están regulados por “la ley”). Probablemente, sólo estos últimos ya supongan un gran número de animales, similar al de las cifras oficiales*.

La experimentación animal está presente en muchos ámbitos, no sólo en pruebas de toxicología y el desarrollo de medicamentos.

  • Investigación básica: investigación sobre el funcionamiento básico de un proceso biológico.
  • Investigación de enfermedades y medicina: desarrollo de medicamentos para enfermedades humanas.
  • Investigación aplicada y traslacional: pruebas de eficacia de medicamentos para enfermedades humanas.
  • Investigación psicológica/psiquiátrica: estudios sobre el apego infantil, consecuencias neurológicas y comportamentales del aislamiento, estudios sobre el estrés ambiental y psicológico.
  • Investigación de aparatos médicos e implantes neurológicos: se prueban nuevos aparatos  e implantes médicos y tecnológicos.
  • Toxicología: pruebas de toxicidad de productos cosméticos, químicos y medicamentos.
  • Alimentación: pruebas de aditivos y otros productos alimentarios.
  • Ganadería y caza: técnicas y productos para aumentar la producción, modificación genética, cría de animales para caza (como ciervos con astas más grandes).
  • Veterinaria: prácticas con animales, medicamentos y alimentación para animales.

Tradicionalmente y aún en la actualidad, los animales más utilizados en la experimentación animal son ratas y ratones. El motivo no reside en un excepcional parecido a nivel biológico con el ser humano, sino que obedece a la tradicional visión negativa hacia estos animales como portadores de plagas y enfermedades. La razón es simplemente que no es un animal que “caiga bien”.
Algo parecido ocurre con los macacos, debido a su inteligencia, “pillería” y malas interacciones con los humanos, se les tiende a tratar como pestes indeseables.
A pesar de nuestras similitudes con ellos, como su capacidad de razonar, su comprensión del paso del tiempo y que son capaces de formar estructuras sociales complejas; los primates no humanos son utilizados continuamente en experimentos de una crueldad inimaginable. (En la actualidad el uso de grandes simios como gorilas o chimpancés es mucho menor que hace 15 años e incluso se ha prohibido en varios países; aún así se siguen haciendo estudios con sus tejidos y órganos…).
Los macacos de cola larga son la especie de primates no humanos más utilizada en la experimentación animal y, recientemente, han sido declarados por la IUCN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como especie en peligro de extinción; entre otras causas, por el negocio de la vivisección.

Pequeños y, a todas luces insuficientes, pasos se han dado en la experimentación animal hacia un mejor trato y un uso más responsable de los animales. Esto siempre ha sido a pesar de lxs experimentadorxs y gracias a la protesta social y el trabajo de organizaciones animalistas, exponiendo casos concretos que muestran el continuo sufrimiento de los animales en los laboratorios. Estos insignificantes avances se suelen englobar en el eslogan de las 3Rs (reducción, refinamiento y reemplazo); un eslogan que se repite una y otra vez mientras aumenta el uso de animales, no se invierte en “alternativas” y se inventan otro cruel, lucrativo y oculto negocio como es el comercio de órganos y tejidos de animales.
Estos animales sobreviven enjaulados, aislados, atrofiados física y psicológicamente y sometidos a procedimientos invasivos dolorosos. Todo esto va contra los intereses más básicos de cualquier ser vivo; para poder llevar a cabo los experimentos, los animales son “adiestrados” privándoles de agua y comida hasta que obedecen.

En conclusión, la experimentación animal es destrucción, sufrimiento y retroceso y nunca podrá ser ética ni ser considerada ciencia.
La ciencia consiste en el aprendizaje y conocimiento de la naturaleza, no tiene nada que ver con la tortura y masacre de seres que sienten y sufren; tampoco con aferrarse incondicionalmente a prácticas obsoletas y poco éticas, ignorando el desarrollo de mejores métodos.
Hay que avanzar hacia una ciencia fiable, real y en beneficio de todxs. Si no luchas contra esta barbarie anti-científica por los cientos millones de animales que son masacrados cada año en inútiles experimentos, hazlo por ti.

* Contract/Clinical Research Organization o Organización Contratada para Investigación: Son empresas que proporcionan servicios de gestión de la investigación del ámbito biosanitario (ensayos clínicos, bioanálisis, pruebas de laboratorio y fabricación y descubrimiento de fármacos).
** No se ha encontrado ningún dato ni información al respecto, pues al no estar regulados estos procedimientos, no existe ningún registro ni control oficial de estos animales.

References

[1] https://hmong.es/wiki/Experimental_animal
[2] https://www.tesisenred.net/bitstream/handle/10803/292240/FLD_TESIS.pdf
[3] https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4594046/
[4] https://animal-testing.procon.org/history-of-animal-testing/
[5] https://animaladvocacy.fandom.com/wiki/Animal_Rights_Wiki
[6] https://connectusfund.org/16-key-advantages-and-disadvantages-of-animal-testing-in-cosmetics

English (UK)